23 de mayo de 2009

Composta



Finalmente logré evitar que me corrieran de mi departamento: llevaba varios meses haciendo experimento con una composta lombricera donde iba colocando todas las sobras alimenticias, esperando que en un breve plazo se convirtiera en buen abono.




Desafortunadamente, la composta se volvió un imán de "drosophilas melanogasters" (alias: moscas de la fruta) y se reprodujeron por miles. Incluso creo que hubo una mutación genética y se creó una generación de moscas guerreras que me atacaban por miles cada vez que les daba de comer. Al poco tiempo, invadieron las casas vecinas y todo mundo empezó a buscar el origen de estos enjambres. Poco antes de que los vecinos incendiaran mi casa y me lincharan, mudé la composta al terreno. Construi un depósito forrado de tela de alambre para evitar la entrada de fauna nociva. Espero que ahora se desarrolle una cepa de moscas de la fruta más amigables y que me saluden cordialmente cuando las alimente.




Por cierto, el sábado que deposité más material orgánico, me encontré con una familia de lagartijas viviendo en el interior de la composta. ¿será que comen drosophilas?
Espero que la composta empiece a generar buena tierra para reponer todo el suelo orgánico que perdí la semana pasada (ver el blog anterior).

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